La comarca del Campo Arañuelo, situada en el noreste de Cáceres y delimitada por los ríos Tajo y Tiétar, es un territorio de transición entre las sierras y las vegas. Su carácter se ha forjado gracias a una agricultura abundante, al regadío de sus fértiles tierras y a una ganadería que ha marcado el ritmo de la vida rural. Aquí, la cocina combina los sabores del río, de la dehesa y de las generosas huertas que dibujan el paisaje.
La diversidad de productos es notable en la comarca, destacando el pimiento para pimentón, los espárragos (silvestres y blancos, que se cultivan en el territorio) el la miel y el aceite. No falta una gran variedad de quesos de cabra y oveja que junto al cerdo ibérico y el cordero completan la despensa cárnica, testigos de la histórica tradición ganadera en la zona, mientras que los ríos aportan barbos, tencas y carpas, ampliamente incorporados a la tradición culinaria. Las huertas de regadío ofrecen tomates, pimientos, calabacines y judías verdes que protagonizan platos frescos y nutritivos que acompañan a productos ecológicos de temporada como los níscalos o los espárragos silvestres.
Entre los platos tradicionales, destacan las migas con torreznos y sardinas, las calderetas de cordero, la sopa de tomate con uvas y las preparaciones de tenca y barbo, ya sea en escabeche o fritos, traídos del Tietar o del Ibor. También es tradicional el revuelto de Galipiernos, los Aragoneses, o el moje de peces. Los dulces caseros, como perrunillas y roscas fritas, pestiños, floretas y las tradicionales natillas caseras, completan la oferta en fiestas y celebraciones.
Sin duda la gastronomía es uno de los elementos fundamentales en la mayoría de las celebraciones que se suceden en el calendario de la comarca. La Feria Agroalimentaria de Navalmoral de la Mata, con más de 13 ediciones a sus espaldas, reúne los mejores productos de la comarca; las Jornadas Micológicas, con más de 20 años a sus espaldas, en las que setas y hogos de la comarca se convierten en sus verdaderas protagonistas; la Romería de las Natillas, en la que familias y amigos comparten este dulce junto a Sapillos y arroz con leche el domingo siguiente a Pascua. Y si una fiesta es esperada con fervor en esta tierra, esa es le Carnaval, que culmina el Miércoles de Ceniza con degustaciones populares de Migas Extremeñas y sardinas. Jornadas micológicas y ferias agroalimentarias añaden variedad a un calendario que enlaza tradición y modernidad.
A la cabeza del patrimonio cultural de la comarca, se sitúan las ruinas romanas de Augustóbriga, con su icónico Templo de “los Mármoles”, trasladado piedra a piedra a un lugar seguro a la orillas del pantano de Valdecañas; le siguen monumentos como el Castillo de Belvís de Monroy, el Convento de San Francisco también en el mismo municipio o los restos visigodos en poblaciones como Casatejada recuerdan el peso histórico de esta tierra de paso. Navalmoral de la Mata, como capital comarcal, ofrece un ambiente urbano con bares de tapas y restaurantes donde los productos locales se reinterpretan en clave contemporánea.
El paisaje es diverso como pocos: vegas de regadío, dehesas con encinas y alcornoques, enormes láminas de agua como la del embalse de Valdecañas y el caprichoso serpenteo del río Tajo por estas tierras, forman un mosaico de gran atractivo para el visitante. Degustar una caldereta o un moje de peces o unas migas, es toda una oda al producto de proximidad en esta tierra donde tradición y modernidad se sientan juntas en la mesa.
El Campo Arañuelo es una despensa de contrastes, donde el Tajo y el Tiétar se funden con los campos de cultivo y las dehesas, ofreciendo una cocina que refleja la abundancia y la hospitalidad de sus gentes.