Gastroterritorio La Serena

QUESO, LANA Y HORIZONTES INFINITOS

Degusta la cocina de la memoria en el origen

La comarca de La Serena es un territorio de llanuras onduladas, sierras aisladas y dehesas donde la ganadería ovina ha marcado la vida y la gastronomía durante siglos. Aquí nacen dos de los productos más emblemáticos de Extremadura: la Torta de La Serena DOP, y el Aceite de Monterrubio DOP, dos exquisiteces culinarias que bien nos hablan de su paisaje y del sabor que impregna a su gastronomía.

La despensa se centra en la oveja, en la dehesa y el olivar. El cordero (IGP Corderex), los quesos, la lana y los derivados de la matanza son símbolos de identidad. A ello se suman su excelente  aceite de oliva DOP Aceite de Monterrubio,  las mieles, los cereales y los productos de la huerta. El ibérico tiene también presencia, aunque aquí la oveja y el cordero son protagonistas absolutos.

Los platos tradicionales giran en torno a estos productos: la caldereta de cordero, la chanfaina con asaduras, las migas, las sopas de tomate, el gazpacho de pastor o el boronio o las empanadillas de garbanzos, son algunas de las exquisiteces que nos ofrece la comarca. La Torta de La Serena, queso cremoso elaborado con leche cruda de oveja merina, cuajo vegetal y maduración tradicional, se disfruta untada en pan, acompañada de vino o como base de platos creativos. La repostería ofrece dulces de sartén, roscas, perrunillas y pestiños, además de postres de miel y leche, pero sin duda alguna, el producto estrella y más afamado de su repostería es el turrón de Castuera, que se elabora a partir de la miel traída de Fuenlabrada de los Montes y de almendras de Quintana de la Serena y de Tierra de Barros además de huevos de los propios campos de La Serena.

Las fiestas gastronómicas celebran este patrimonio. La Feria Internacional del Queso de Castuera es el gran escaparate de la Torta de La Serena, con catas, concursos y venta de productos locales. Jornadas de trashumancia, fiestas de matanza y ferias del cordero completan el calendario anual, mostrando la íntima relación entre ganadería y gastronomía.

El patrimonio monumental incluye la iglesia parroquial de Castuera, ermitas barrocas y castillos medievales como el otrora pujante castillo de Magacela. En Campanario y Magacela destacan los dólmenes y restos prehistóricos, mientras que en Zalamea de la Serena sobresale el Dístilo romano, único en la península, dentro de un conjunto arquitectónico de gran valor. La arquitectura popular de piedra y cal, con corrales y patios, completa el carácter rural de la comarca en la que destaca el Conjunto Histórico Artístico de Magacela. Pero si hay algo en lo que destaca su patrimonio es en hablarnos de la impronta del hombre en esta comarca, contando con importantes yacimientos como el palacio santuario de Cancho Roano en Zalamea de La Serena, el yacimiento orientalizante de La Mata en Campanario (ambos del siglo V a. C.) y el recinto romano republicano de Hijovejo, en Quintana de La Serena.

El paisaje es el de una llanura casi infinita, salpicada de sierras que rompen la horizontalidad y ofrecen vistas panorámicas. La dehesa convive con campos de cereal y olivares, en un entorno donde la ganadería extensiva mantiene vivo el equilibrio entre naturaleza y tradición. Pero hablar de la Serena es hablar de agua y es que esta comarca atesora tres de los mayores embalses de la región: Orellana, Zújar y La Serena. No en vano, cuenta con más de más de 1.500 kilómetros de costa interior. La Playa de Orellana fue la primera playa de interior en recibir la bandera azul por la calidad de sus aguas y sus instalaciones.

La Serena es queso y cordero, llanura y memoria: una comarca que ofrece al viajero sabores intensos y paisajes abiertos, con la Torta de La Serena como símbolo universal de identidad.

 

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