Gastroterritorio La Siberia

AGUA, DEHESA Y RESERVA DE LA BIOSFERA

Sensaciones gastronómicas entre calderetas y escarapuches

La Siberia extremeña, al noreste de Badajoz, es un territorio de grandes embalses, sierras de encinas y pueblos que miran al agua. Su nombre, de resonancias lejanas, responde a su aislamiento histórico, pero hoy se ha convertido en un sello de autenticidad y naturaleza. Declarada en 2019 Reserva de la Biosfera por la UNESCO, esta comarca une gastronomía, paisaje y cultura en un destino sorprendente.

La despensa está marcada por el agua y la dehesa. Los embalses de Cíjara, García de Sola, Orellana y La Serena ofrecen peces como la tenca, el barbo y la carpa, que forman parte de la tradición culinaria de la comarca. La dehesa aporta cerdo ibérico (DOP Dehesa de Extremadura), el cordero (IGP Corderex), quesos de cabra y oveja o miel de monte, dejando lugar también a extensas manchas de olivar que nos legan un aceite de oliva de tradición y calidad. La huerta añade tomates, pimientos y frutales que completan la oferta gastronómica.

Entre los platos típicos destacan el escabeche de tenca, el arroz con conejo, las calderetas de cordero y de cabrito, y exquisiteces locales como los escarapuches de carne o de pescado, las migas con torreznos y uvas y la sopa de tomate con higos o granadas. Así mismo, este enclave es prolijo en caza mayor, y prueba de ello es una larga tradición en guisos de caza. Además, La Siberia es de los pocos lugares en donde aún se puede degustar el tasajo de ciervo además de embutidos de ciervo y jabalí.  

En repostería son habituales los dulces de sartén, las flores fritas, las roscas y los postres con miel y frutos secos. No en vano, La Siberia atesora una de las mayores concentraciones apícolas del mundo. Así, la miel y la manteca de la matanza son los principales protagonistas de su repostería.

Las fiestas gastronómicas refuerzan la identidad comarcal. La Fiesta de la Tenca, es una tradición de fuerte raigambre también compartida con otras comarcas vecinas pero que encuentra en la Siberia un escenario privilegiado. Ferias dedicadas a la caza, al queso y al ibérico se celebran en distintas localidades, mientras que las jornadas de pesca deportiva incluyen degustaciones de platos de río. El calendario festivo se completa con ferias agrícolas y mercados tradicionales que ponen en valor la riqueza de la despensa local.

El patrimonio monumental incluye castillos y conjuntos medievales como los de Puebla de Alcocer y Herrera del Duque, iglesias parroquiales de estilo gótico y renacentista, ermitas y puentes históricos. La arquitectura popular de piedra y cal, con balcones de madera, refleja la vida campesina de siglos pasados.

El paisaje es el mayor tesoro de la Siberia: una sucesión de embalses que forman todo un “mar interior” único en Europa, rodeados de sierras de encinas, pinares y monte mediterráneo que le valió, en 2019, la integración en la lista de Patrimonio Mundial como Reserva de la Biosfera. El turismo de naturaleza, la pesca y las rutas senderistas se integran con la gastronomía, donde cada plato sabe a tierra y agua.

La Siberia es agua y dehesa, tradición y naturaleza: una comarca que ha transformado su aislamiento en autenticidad y que hoy se presenta como un paraíso de sabores y paisajes.

 

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