Gastroterritorio Sierra San Pedro - Los Baldíos

FRONTERA NATURAL Y DESPENSA CINEGÉTICA

Suculentas hectáreas de dehesa

Al oeste de la provincia de Badajoz, en la frontera con Portugal, se alza la Sierra de San Pedro – Los Baldíos, una vasta extensión de sierras cubiertas de encinas, alcornoques y jaras, salpicada de embalses y riberas que marcan el ritmo de la vida. Es una comarca de frontera, donde la naturaleza ha forjado un carácter sobrio y hospitalario, y donde la gastronomía se nutre tanto de la dehesa como de la caza y el monte.

La despensa se basa en el cerdo ibérico de bellota, amparado por la DOP Dehesa de Extremadura, que ofrece jamones y embutidos de calidad suprema. Las carnes de cordero (IGP Corderex), quesos de cabra y oveja, mieles de monte, aceitunas y aceite de oliva conforman la riqueza gastronómica de esta comarca. Destacan también los productos cinegéticos, entre los que ciervo, jabalí y perdiz  se convierten en protagonistas de guisos y estofados.

Entre los platos típicos figuran la caldereta de venado o jabalí, la chanfaina, las migas extremeñas, las sopas de ajo y gazpachos que nos hablan de la fuerte raigambre de las recetas pastoriles y la indudable huella que el recetario monástico dejó en la comarca. La repostería ofrece perrunillas, flores y dulces de sartén, a menudo ligada a fiestas patronales y con una clara influencia sefardí.

Las fiestas gastronómicas subrayan esta identidad. Jornadas dedicadas a la caza, ferias de productos ibéricos y celebraciones en torno a la matanza popular reúnen a vecinos y visitantes. En Alburquerque, además del célebre festival medieval, se organizan degustaciones de productos locales que combinan historia y gastronomía. Otras localidades celebran ferias apícolas, muestras de aceite y jornadas micológicas.

El patrimonio monumental es un atractivo añadido: el Castillo de Luna en Alburquerque, fortaleza gótica de gran relevancia; las murallas, calles y plazas de su casco histórico. El otro gran exponente de su patrimonio nos lleva a descubrir un espacio que, en boca de expertos, tuvo que ser uno de los territorios más densamente habitados durante el neolítico a la luz de la  los numerosos conjuntos megalíticos que atesora la comarca. Iglesias y ermitas cierran el círculo de un patrimonio monumental en el que la huella de la frontera siempre está visible a través de sus fortalezas y caminos.

El paisaje es un mosaico de sierras, dehesas y embalses, declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), ideal para el avistamiento de buitres, cigüeñas negras o águilas imperiales; un ecosistema único en torno al río Tajo que, ya en la provincia de Cáceres, ha sido declarado Parque Natural. Senderos y miradores jalonan el territorio y nos permiten descubrir una naturaleza exuberante en la que la gastronomía es compañera inseparable: migas junto a la lumbre, quesos de cabra y sus excelentes ibéricos, que nos hablan de una tradición fuertemente vinculada a la tierra y a la dehesa.

La Sierra de San Pedro – Los Baldíos es frontera y dehesa, caza y patrimonio: una comarca donde la naturaleza salvaje y la tradición culinaria ofrecen al viajero una experiencia genuina y llena de matices y sabores.

 

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