Gastroterritorio Comarca de Olivenza

FRONTERA DE CULTURAS Y SABORES DE LA RAYA

Sabores rayanos únicos

La comarca de Olivenza, situada en el suroeste de la provincia de Badajoz y limítrofe con Portugal, es un territorio singular donde las dehesas extremeñas se funden con la llanura adehesada alentejana. Su paisaje, abierto y luminoso, combina encinares, cultivos de cereal y olivares, atravesados por un caudaloso río Guadiana, que marca la identidad y el ritmo de vida de sus pueblos. Aquí, la historia, la lengua y la gastronomía se entrelazan en una convivencia que ha dejado una profunda huella cultural.

La gastronomía de la comarca de Olivenza es fruto de la fusión de las cocinas extremeña y alentejana. Los productos estrella de la comarca son el aceite de oliva virgen extra, de variedades autóctonas y sabor intenso, junto con los ibéricos de bellota que proceden de los animales que campean en las amplias dehesas que pueblan estas tierras. Destacan también los quesos curados de oveja y cabra, los panes tradicionales de masa madre y los productos de huerta cultivados junto a las vegas del Guadiana. Dos de los productos que brillan con luz propia son los espárragos silvestres y las tagarninas, ambos productos de temporada que inundan los mercados locales de primavera; tampoco faltan las aceitunas aliñadas, el vinagre artesanal y los dulces portugueses, que cruzan la frontera para enriquecer una despensa compartida entre dos tierras.

En la mesa sobresalen platos como el bacalao dorado o el asado alentejano, testimonio de la influencia lusa, junto a las migas extremeñas, el ajo de matanza, los guisos de caza menor y especialidades como el pavo y pollo en pepitoria, las sopas de cazón o el ajo de peces.  El cerdo ibérico, el aceite y el pan son los pilares sobre los que se construye una cocina sincera, de raíces campesinas. En la repostería brillan los bollos turcos, los empanadillos de cabello de ángel, las roscas fritas y los dulces de almendra y miel, huevos mole y dulces de vinagre, que llenan de aroma las celebraciones. Pero si hay una receta que da nombre a la identidad gastronómica de Olivenza, esa es la Técula Mécula un exquisito dulce de origen árabe que tiene asociada una bonita historia a su descubrimiento.

Las fiestas gastronómicas y populares son expresión viva de la identidad fronteriza. Citas imprescindibles en esta comarca son las Jornadas Transfronterizas del Gurumelo, en Villanueva del Fresno, la Feria del Espárrago y la Tagarnina en Alconchel, La Fiesta del Higo de Miguel Sesmero, En Olivenza se celebra la Feria del Toro y las Jornadas del Bacalao, mientras que en municipios como Alconchel o Táliga las ferias agrícolas y las fiestas de matanza como la de Cheles, que reúnen a vecinos y visitantes alrededor de la buena mesa. Son momentos para compartir, cantar y saborear, donde la hospitalidad se convierte en la mejor carta de presentación de la comarca.

El patrimonio histórico es uno de sus grandes atractivos. La villa de Olivenza, con su recinto amurallado, y sus chimeneas de tradición alentejanas, el castillo del siglo XIV, la iglesia de Santa María del Castillo y sus calles empedradas que respiran aire portugués, refleja una herencia dual que la hace única. En los alrededores, pueblos como Alconchel, Valverde de Leganés o Táliga conservan arquitectura popular en la que podemos disfrutar de la monumentalidad de sus chimeneas, molinos antiguos y ermitas que emergen entre encinares y arroyos.

El paisaje de la comarca invita al paseo y a la contemplación: rutas senderistas, caminos ganaderos y miradores sobre el Guadiana permiten disfrutar de una naturaleza generosa donde habitan cigüeñas, garzas y aves esteparias y de humedales, en el que el Gran Lago Alqueva es todo un referente paisajístico y todo un paraíso para las actividades acuáticas, el senderismo o la observación de aves o el astroturismo. El sabor del aceite nuevo, el aroma del pan y los dulces recién hechos junto a su paisaje de encinas acompañan una experiencia en la que cultura y gastronomía se dan la mano.

La comarca de Olivenza es frontera y encuentro, tradición y mestizaje: un espacio donde las raíces extremeñas y portuguesas conviven en armonía, ofreciendo al viajero un paisaje de sabores, historia y hospitalidad que perdura en la memoria.

 

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