La comarca de Sierra Grande – Tierra de Barros, situada en el corazón de la provincia de Badajoz, es un territorio donde la viticultura y el olivar han definido la identidad cultural, económica y gastronómica durante siglos. Se trata de una comarca de contrastes, con la Sierra de Hornachos al oriente y un mar de olivares y viñedos que se pierden en el infinito de los llanos de Tierra de Barros hacia poniente. El mosaico que conforman viñedos y olivares explica el protagonismo del vino y del aceite en la cocina local, a la vez que crea un relato sostenido en el tiempo al que se suman la dehesa, y una fuerte presencia del agua como elemento dinamizador de su economía.
Hablar de Tierra de Barros es hablar del vino de la DOP Ribera del Guadiana, una de las DOP más jóvenes y con más proyección en el panorama nacional, con bodegas que elaboran tintos intensos, blancos aromáticos y cavas que han situado a la comarca en la vanguardia enológica nacional. El aceite de oliva virgen extra, es el otro gran protagonista de su despensa; un aceite de excelente calidad que aporta matices frutados y verdes que se aprecian en crudo sobre pan o en guisos tradicionales. Junto a ellos, el cerdo ibérico de bellota (DOP Dehesa de Extremadura), los quesos artesanos de oveja y cabra, las hortalizas de regadío así como los productos de la caza mayor y menor completan una despensa rica y diversa.
En la mesa encontramos platos tradicionales que son una constante en el recetario de la provincia, destacando las migas extremeñas, la caldereta de cordero, la chanfaina festiva, los guisos de venado y perdiz, y las sopas de tomate. En este recetario, son afamados los ajos de Aceuchal. En los últimos años, y fruto de la labor que la Cofradía Extremeña de Gastronomía viene realizando para conservar y poner en valor el recetario tradicional de la región, platos tradicionales como el cojondongo (a base de pimientos, tomate, cebolla, aceite, vinagre y sal) o la sopa de antruejo se han convertido en verdaderas señas de identidad de la oferta gastronómica de la comarca y de la región. El vino no solo acompaña, sino que forma parte de recetas como el cabrito al vino tinto. En repostería, conventos y obradores ofrecen dulces como magdalenas, perrunillas, bollos de chicharrones y roscas de almendra.
Las fiestas gastronómicas refuerzan esta identidad. Almendralejo, capital de la comarca, celebra la Fiesta de la Vendimia, donde el vino es protagonista de catas, concursos y desfiles. También es célebre la Ruta del Vino Ribera del Guadiana, una de las mejor valoradas de toda la península, con una intensa agenda de actividades en torno a su Primavera Enogastronómica y que incluye visitas a bodegas, lagares y museos del vino, conciertos en viñedos, etc. En al vino y al aceite, han surgido un buen número de iniciativas y eventos entre los que destaca el Salón del Vino y la Aceituna de Extremadura que se celebra cada noviembre en Almendralejo; jornadas sobre la matanza popular y ferias del ibérico completan un calendario en el que la gastronomía se une al folclore y a la tradición.
El patrimonio monumental refuerza el atractivo de la comarca. En Almendralejo destacan la iglesia de la Purificación y el Palacio de Monsalud, hoy sede del Museo de las Ciencias del Vino. En Hornachos sobresale el castillo árabe y su singular legado morisco, mientras que en pueblos como Villafranca de los Barros y Aceuchal se conservan ermitas, casas señoriales y plazas de gran encanto. Un hito fundamental en el devenir de esta comarca lo marcó la presencia romana en estas tierras; quizás el mejor testimonio de esta presencia, además de la herencia olivarera y vitivinícola, es la presencia de las termas de Alange: y es que fueron los romanos en el s. III d.C. quienes descubrieron las excelentes propiedades terapéuticas de sus aguas, desarrollando un complejo termal de referencia en el mundo antiguo y que a día de hoy se encuentra dentro de la declaración del conjunto histórico monumental de Mérida, declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad.
En su paisaje predomina un mar de viñas y olivares que cambia de color con las estaciones: verdes en primavera, dorados en verano, ocres y rojizos en otoño. Pero Sierra Grande y Tierra de Barros guarda espacios con una gran biodiversidad y que acogen una gran variedad de fauna y flora como el complejo lagunar de La Albuera, uno de los conjuntos húmedos más importantes de Extremadura, o la Sierra de Hornachos una de las dos grandes Zonas de Especial Protección de Aves con que cuenta la comarca. Senderos, rutas enogastronómicas y miradores permiten disfrutar de una naturaleza domesticada por el cultivo, donde cada copa de vino y cada plato recuerdan la profunda unión entre tierra y gastronomía.
Sierra Grande – Tierra de Barros es vino y aceite, dehesa y vendimia: una comarca orgullosa de ser la gran despensa enológica de Extremadura y de ofrecer al visitante sabores intensos y memorables.