En el extremo sur de Extremadura se alza la comarca de Tentudía, un territorio serrano de aire limpio, pueblos blancos y monasterios cargados de historia que se muestra orgullosa en torno a su insigne montaña, techo de la provincia de la Badajoz. Su nombre proviene del célebre Monasterio de Tentudía, fundado en el siglo XIII para conmemorar la victoria cristiana frente a los musulmanes que controlaban el reino de Sevilla, convertido desde entonces en centro espiritual y cultural. El paisaje montañoso, cubierto de dehesas, olivares y castañares, configuró el marco perfecto para el desarrollo de una gastronomía de tradición pastoril de gran autenticidad.
La despensa se nutre del cerdo ibérico (DOP Dehesa de Extremadura), que aquí alcanza cotas de excelencia por su exclusiva alimentación en montanera, a base de bellotas, junto a los quesos de cabra y oveja, la miel serrana, las castañas y los higos secos. La Dehesa convive con el otro espacio natural de la comarca: la Campiña, un espacio natural donde las herbáceas permiten el pastoreo en extensivo alternando con extensas manchas de olivar y viñedo, presentes históricamente en la comarca y que nos legan un aceite muy similar al de la vecina DOP Monterrubio, de sabor suave y frutado. En esta tierra aún se mantiene vivo el aprovechamiento de hortalizas de temporada, grandes protagonistas en sus sopas y guisos.
Entre los platos típicos destacan la caldereta de cordero, el cocido extremeño, las migas con torreznos, las sopas de pan y ajo y la chanfaina, una de las principales señas de identidad de la comarca. Todos ellos nos hablan de la importante tradición pastoril presente en estas tierras. El cerdo ibérico es el otro gran protagonista de su despensa, ofreciendo excelentes carnes a la brasa, como el solomillo, el secreto o la presa, aunque sin duda, es el Jamón Ibérico de Bellota el indiscutible rey de la mesa. Probablemente, el aire serrano es uno de los secretos del excepcional sabor de este manjar. De su tradición santiaguista nos ha llegado un extenso recetario de repostería que incluye dulces de convento, perrunillas, pestiños y flores de sartén, bien presentes también en el resto de la geografía regional.
Las fiestas gastronómicas consolidan esta identidad. La realidad gastronómica está presente en cada rincón de la comarca, siendo la principal protagonista en la mayoría de sus fiestas. El Día del Jamón en Monesterio, La Fiesta de la Castaña en Cabeza la Vaca y la Fiesta de la Chanfaina son sus tres grandes referentes, junto a La Feria de la Caldereta de Bienvenida, donde decenas de calderos se reparten entre vecinos y visitantes en un ejemplo de hospitalidad popular. En Calera de León, las jornadas gastronómicas unidas al monasterio jerónimo de Tentudía evocan la relación entre espiritualidad y cocina conventual. Jornadas de matanza, ferias del ibérico y celebraciones en torno al aceite y al vino completan el calendario anual.
El patrimonio monumental tiene su joya en el Monasterio de Tentudía, con su claustro mudéjar y su retablo mayor de Niculoso Pisano, joya de la cerámica renacentista. Iglesias como la de Santa María de Tudía en Segura de León, la muralla medieval de Montemolín o el convento de Calera de León son hitos que hablan de la importancia espiritual y militar de la comarca.
El paisaje de Tentudía es un mosaico de sierras cubiertas de encinas, robles y castaños, salpicado de pueblos que conservan la arquitectura tradicional de cal y teja. Senderos y miradores permiten contemplar horizontes abiertos, mientras que el aire fresco de la montaña invita a degustar calderetas, quesos y jamón ibérico al calor de la chimenea.
Tentudía es sierra y convento, caldereta y tradición: una comarca donde la historia espiritual y la cocina pastoril se unen para ofrecer una experiencia auténtica y acogedora.